tag:blogger.com,1999:blog-36191621.post-66214408482278012412007-01-07T12:06:00.001+01:002007-01-07T12:06:47.086+01:002007-01-07T12:06:47.086+01:00Despertar<span style="font-style: italic;font-size:90%;" >Hace poco tuve un hermoso sueño, y cuando desperté todo se desvaneció para siempre.<br /><br />Soñé con un abrazo de arena en una playa oscura, con la luna riéndose en lo alto y la multitud sin ojos apartándose de mi camino. Recuerdo cada detalle como si acabara de sentirlo: la brisa marina helándome la piel, la humedad de la arena bajo mis pies, y el tacto de unas manos agarrándome con fuerza; el sonido del suave oleaje meciéndose en la noche, y la ciudad anaranjada de fondo, con su falsedad y sus prisas.<br /><br />Y al despertar, caí en la pesadilla. Miré a mi alrededor, preguntándome cómo había vuelto, por qué estaba sola, cuándo había sucedido todo aquello. Y la bruma fue desapareciendo, y las olas ya no intentaban atraparme, y la arena se había ido, y la luna se escondía tras los rayos del sol. Y yo estaba en mi cama, ubicándome de nuevo, como cada mañana, sabiendo que todo había desaparecido, que nada era cierto, y que me esperaba un día más.<br /><br />Entonces ¿cómo distinguir sueño de pesadilla? Pues es el momento del despertar el que nos libera o nos condena. Morfeo me regaló un hermoso sueño para luego castigarme con dos despertares; el primero tan real como la vida misma; el segundo, un cruel espejo del primero. Amargo es el sabor de la consciencia, cuando sabemos que hemos perdido algo que jamás hemos tenido...<br /><br />Si me dan a elegir, prefiero las pesadillas. Pues cuando la tensión aumenta y ya no sabemos a dónde huir ni de qué estamos huyendo, despertamos a la paz de nuestra cama y nos decimos: "Sólo fue un sueño". Y la angustia, el miedo, el terror y la tristeza desaparecen, y nos alegramos de haber despertado, y entonces el día se convierte en el sueño reparador que buscábamos.<br /><br />Sueño y pesadilla van cogidos de la mano y se confunden y se hacen pasar el uno por el otro, y vienen y van como las olas de mi onírico mar, y cuando despierto los oigo reírse de mí, pues juegan con mis sentimientos y saben que les recuerdo, y que son importantes para mí, y que cambian mi vida poco a poco. Sueño y pesadilla son reyes que yo misma he coronado y me tienen a su merced, humilde sierva de unos inmaduros chiquillos que juegan con mi mente, y yo me arrodillo ante ellos e impaciente espero la caída de la noche, cuando me muestren a qué quieren jugar.<br /><br />Y el despertar es el mejor de los regalos o el peor de los castigos...<br /></span>Saya Otonashihttp://www.blogger.com/profile/03495757920058636000noreply@blogger.com3